Notas R.A. 2.2.
R.A. 2.2: Determinar la viabilidad de un plan de negocio
emprendedor sostenible, mediante la evaluación de sus elementos y de los
recursos disponibles.
El emprendimiento tiene
que ver con el proceso de descubrimiento, evaluación y explotación de
oportunidades; pero también con las personas que las descubren, evalúan y
explotan. No requiere, pero puede incluir, la creación de nuevas
organizaciones. De hecho, suele confundirse con el proceso de puesta en marcha
de empresas y así lo utilizaremos en estas reflexiones. Pero ha de quedar claro
que la cultura emprendedora está indisolublemente ligada a la iniciativa y a la
acción. Las personas dotadas de espíritu emprendedor poseen la capacidad de innovar;
tienen voluntad de probar cosas nuevas o hacerlas de manera diferente.
Por
tanto, el espíritu emprendedor no debe confundirse con el llamado espíritu de
empresa. Éste consiste en identificar oportunidades y reunir recursos
suficientes, de naturaleza varia, para transformarlos en una empresa. Sin
embargo, el que llamamos espíritu emprendedor conlleva un aspecto mucho más
amplio de actitudes positivas. Supone querer desarrollar capacidades de cambio,
experimentar con las ideas propias y reaccionar con mayor apertura y
flexibilidad. Además, el espíritu emprendedor presenta una doble faceta. Por un
lado, supone saber lanzar nuevos proyectos con autonomía, capacidad de asumir
riesgo, con responsabilidad, intuición, capacidad de proyección al exterior y de
reaccionar y resolver los problemas. Por otro, también supone saber llevar a
cabo proyectos de otros con el mismo espíritu de innovación, responsabilidad y autonomía.
En
definitiva, innovar –emprender- es preocuparse por hacer una idea viable, por elegir
el mejor camino que nos conduzca a las mayores probabilidades –medibles- de
concretar una idea con éxito.
Se
conoce como análisis
de viabilidad al estudio que intenta predecir el eventual
éxito o fracaso de un proyecto. Cualquier proyecto o
empresa que se desee poner en marcha tiene que tener como herramienta principal
un plan de viabilidad que deje patente las posibilidades de éxito que aquellas
iniciativas pueden tener. No es una simple formalidad burocrática, sino que es
una herramienta necesaria para la toma de decisiones estratégica; es una forma
de pensar. Es imprescindible llevar a cabo una investigación completa que
conduzca al conocimiento de si realmente el proyecto aportará los beneficios que
se esperan de él y podrá sobrevivir durante un tiempo razonable.
El
proyecto es el instrumento que da sentido, define, concreta y estructura las
distintas actividades que queremos desarrollar, enmarcándolas en los fines del
plan de gestión y de la planificación estratégica. Y el estudio de viabilidad
consiste en algo tan obvio como ver si es posible ejecutar el proyecto y darle
la continuidad que
precisa.
Para
ello, habremos de tener en cuenta los recursos con los que contamos, los que
necesitamos y nuestra capacidad para conseguirlos y seguir generándolos en el
futuro. Si contamos con esos recursos, el proyecto es viable y podemos ponerlo
en marcha; si no hay recursos suficientes o no tenemos claro que seamos capaces
de generarlos en el futuro, la decisión más inteligente es descartarlo o
aplazarlo.
La viabilidad de una empresa
está condicionada al cumplimiento de los cuatro aspectos siguientes:
· 1.-Viabilidad
técnica
· 2.-Viabilidad
comercial.
· 3.-Viabilidad
económica.
· 4.-Viabilidad
financiera.
1.-Viabilidad técnica: Hace referencia a aquello que atiende a las
características tecnológicas y naturales involucradas en un proyecto. El
estudio de la viabilidad técnica suele estar vinculado a
la seguridad y al control de lo que vamos a hacer; esto es, a sus
características, funcionalidades y propiedades físicas y a cómo lo vamos a
hacer. Tendremos que conocer cuál es el proceso de fabricación/realización, los
medios técnicos necesarios, los medios humanos que van a intervenir y su
cualificación, los materiales necesarios, control de calidad, gestión de
residuos, etc. El estudio de viabilidad técnica conlleva resolver la pregunta
de si es posible,
desde el punto de vista tecnológico, desarrollar eficientemente nuestros
productos/servicios.
2.-Viabilidad comercial: Un proyecto es viable comercialmente si
justifica la existencia de un mercado para el producto/servicio previsto, y
las ventas previstas
son realistas con el planteamiento que se realiza de la empresa.
3.-Viabilidad económica: El proyecto es viable, desde el punto de
vista económico, si, con los recursos que somos capaces de conseguir, es capaz
de generar beneficios y tener una rentabilidad suficiente
que compense los riesgos en
los que se va a incurrir.
4.-Viabilidad financiera: El proyecto es viable, desde el punto de
vista financiero, si no plantea problemas de tesorería y tiene una estructura
financiera equilibrada, en cuanto a endeudamiento, solvencia y liquidez. Esto
es, si con el dinero que se va a generar (inicialmente, con aportaciones de
socios y endeudamiento, y luego con los cobros por las ventas derivadas de nuestra
actividad) se puede hacer frente, puntualmente, a los pagos.
El
estudio de viabilidad
de un proyecto es
un elemento inherente a todos ellos. No importa que tipo de proyecto sea, si se trata de una iniciativa de software, un proyecto
educativo o uno de construcción. Analizar
la viabilidad de un proyecto es más importante que planificar y para poder
concluirlo resulta imprescindible llevar a cabo una investigación completa,
que conduzca al conocimiento de si realmente el proyecto aportará los
beneficios que se esperan de él. No es una simple formalidad burocrática, sino
que es una herramienta necesaria para la toma de decisiones estratégica.
Para
llevar a cabo el estudio
de viabilidad de un proyecto se precisa recopilar
información suficiente para:
·
Identificar las limitaciones,
restricciones y supuestos.
·
Detectar las oportunidades.
·
Analizar el modo actual de funcionamiento
de la organización.
·
Definir los requisitos que configuran el
proyecto.
·
Evaluar las distintas alternativas.
·
Llegar a un acuerdo sobre la línea de acción.
Razones
para llevar a cabo el estudio de viabilidad de un proyecto
Además
del enfoque de sentido común que el estudio
de viabilidad de un proyecto aporta a la planificación del
mismo, existen muchas otras razones que impulsan a las empresas a comprometerse
con su elaboración. La realización de un estudio de este tipo es una buena
práctica empresarial y su aplicación puede observarse en todos los negocios de
éxito. Las organizaciones que menores cotas de fracaso de proyecto presentan
tienen en común el haber dedicado el tiempo y los recursos necesarios a
examinar a fondo todas las cuestiones y evaluar su probabilidad de éxito antes
de iniciar el siguiente proyecto. Además
de minimizar el riesgo, el estudio de viabilidad les ayuda a:
·
Centrarse en el proyecto en sí y obtener
una perspectiva más completa de las distintas alternativas.
·
Descubrir nuevas alternativas de negocio
o formas de optimizar resultados.
·
Identificar oportunidades de innovar, a
través del proceso de investigación.
·
Detectar los signos que advierten de que
es mejor no continuar y las razones que justifican esta cautela.
·
Aumentar la probabilidad de éxito al
descubrir los distintos factores que, desde el principio, podría afectar al
proyecto y perjudicar a sus resultados.
·
Contar con información de calidad para
llevar a cabo una toma de decisiones basada en datos objetivos y fiables.
·
Disponer de documentación completa, fruto
de la investigación a fondo que la empresa ha llevado a cabo en diferentes
áreas.
·
Asegurar la financiación de las instituciones
de crédito y otras fuentes monetarias.
·
También contribuye a atraer inversión de
capital, uno de los beneficios más aplaudidos del estudio de viabilidad de un proyecto.
Un proyecto empresarial debe de considerar
siempre varios aspectos para que sea viable, para seguir adelante
o corregir. A continuación se muestran dichos aspectos:
1-
Aspectos legales
Uno de los
principales factores que puede influir en la viabilidad de un proyecto es la legislación. La
normativa puede afectar muchos aspectos del negocio, desde temas de medio ambiente
hasta temas de personal, pasando por cuestiones fiscales, del derecho mercantil, etc.
Si por diseño el proyecto no cumple una de las normativas y no se puede
modificar el proyecto, entonces no será viable legalmente y la viabilidad
empresarial estará imposibilitada.
Ejemplos:
proceso de producción que emite más contaminantes que lo permitido,
restricciones sobre la venta de alcohol (especialmente en Estados Unidos)…
2-
Elementos técnicos
La viabilidad técnica de
un proyecto es probablemente la más obvia. Si la idea no se puede implementar
porque es técnicamente imposible, entonces compromete el proyecto. Puede ser
por muchos motivos, porque no exista una solución técnica factible, por
problemas de espacio, de abastecimiento, o de mano de obra, entre otros.
Ejemplos:
empresa que necesita mano de obra cualificada no disponible en el mercado de
trabajo, funcionalidades tecnológicas imposible en el estado actual del
conocimiento…
3-
Viabilidad de mercado
Una idea
de negocio puede ser interesante, siempre que tenga un mercado potencial. Y
aquí hay que hacer una diferencia entre el potencial teórico y el real.
·
Algunos proyectos no tienen potencial teórico,
es decir que el segmento de mercado al que van dirigidos es demasiado pequeño o
incluso inexistente, o hay ya demasiada oferta similar.
·
Pero aun si en teoría hay un mercado
teórico, puede que no corresponda con la realidad. En otras palabras, aunque
hayamos diseñado el proyecto para un segmento de mercado, puede que los
consumidores de este segmento no
estén dispuestos a comprar el producto, por distintos
motivos (incluido el precio). Por ello muchas veces se hacen estudios de
mercado.
Ejemplo de
ausencia de mercado teórico: en una reciente película francesa de humor, uno de
los protagonistas quería vender agricultura biológica a la población judía de
Francia. Un banquero le rechaza el proyecto calculando el mercado potencial que
es muy pequeño al tratarse de una minoría de consumidores dentro de una minoría
de la población.
Ejemplo de
discrepancia entre mercado teórico y aceptación real: el fracaso de la inmensa
mayoría de nuevos productos lanzados por las grandes empresas de alimentación y
cosmética.
4-
Elementos culturales
Podríamos
incluirlo en la viabilidad del mercado, pero en una economía globalizada,
merece la pena hacer hincapié en el hecho de que un proyecto puede ser viable
culturalmente en un sitio y no en otro. Muchos factores pueden influir, como
connotaciones de vocabulario, colores, o más simplemente, costumbres de
consumo.
5-
Variables políticas
Seguimos
hablando de comercio internacional. La estabilidad política es un elemento
clave en muchos negocios. Por eso la mayoría de las deslocalizaciones se han
producido hacia Asia antes que África. Un negocio con fuertes componentes
internacionales podría verse afectado por el riesgo político, hasta el punto de
ser inviable.
Ejemplo:
una empresa europea cuyo mercado principal sea Rusia podría verse privada de
todo su potencial por el embargo decidido tras el conflicto ucraniano.
6-
Elementos económicos
La
viabilidad de un proyecto empresarial a menudo se entiende como su viabilidad económica.
Como hemos podido ver, hay más factores en juego, pero es cierto que el
objetivo final de crear una empresa es la generación de riqueza, por lo que el
elemento económico es fundamental. Si
la empresa no va a ganar dinero, no es viable. Pero no todo es
la rentabilidad, también hay que fijarse en los flujos de tesorería.
Cabe
añadir que la viabilidad económica puede ser relativa. Si un inversor
quiere cierto porcentaje de retorno como mínimo, puede descartar proyectos que
otra persona aprobaría. Para valorar esos elementos financieros, se suele
preparar un plan de empresa.
7- El
impacto del factor humano: liderazgo y conocimientos
Para
terminar, es muy importante insistir en la importancia del equipo humano que
lleva a cabo un proyecto. Las
personas son las que hacen la diferencia entre un proyecto
que funciona sobre el papel y un proyecto exitoso. Si una persona capacitada,
con formación, experiencia en el sector, dotes de liderazgo y aptitud para la
gestión coge un proyecto viable según el resto de criterios, es muy probable
que sea un éxito. Al revés, si la persona que lo lleva a cabo no es adecuada,
el proyecto posiblemente se quede en papel mojado.
De hecho,
se suele decir que un equipo de calidad puede convertir en éxito un proyecto
medianamente bueno sobre el papel, mientras un equipo mediano puede convertir
en fracaso un proyecto excelente en teoría. Tan importante es el factor humano.