viernes, 29 de mayo de 2020

Notas R.A. 2.2. S-9


Notas R.A. 2.2.


R.A. 2.2: Determinar la viabilidad de un plan de negocio emprendedor sostenible, mediante la evaluación de sus elementos y de los recursos disponibles.


El emprendimiento tiene que ver con el proceso de descubrimiento, evaluación y explotación de oportunidades; pero también con las personas que las descubren, evalúan y explotan. No requiere, pero puede incluir, la creación de nuevas organizaciones. De hecho, suele confundirse con el proceso de puesta en marcha de empresas y así lo utilizaremos en estas reflexiones. Pero ha de quedar claro que la cultura emprendedora está indisolublemente ligada a la iniciativa y a la acción. Las personas dotadas de espíritu emprendedor poseen la capacidad de innovar; tienen voluntad de probar cosas nuevas o hacerlas de manera diferente.

Por tanto, el espíritu emprendedor no debe confundirse con el llamado espíritu de empresa. Éste consiste en identificar oportunidades y reunir recursos suficientes, de naturaleza varia, para transformarlos en una empresa. Sin embargo, el que llamamos espíritu emprendedor conlleva un aspecto mucho más amplio de actitudes positivas. Supone querer desarrollar capacidades de cambio, experimentar con las ideas propias y reaccionar con mayor apertura y flexibilidad. Además, el espíritu emprendedor presenta una doble faceta. Por un lado, supone saber lanzar nuevos proyectos con autonomía, capacidad de asumir riesgo, con responsabilidad, intuición, capacidad de proyección al exterior y de reaccionar y resolver los problemas. Por otro, también supone saber llevar a cabo proyectos de otros con el mismo espíritu de innovación, responsabilidad y autonomía.

En definitiva, innovar –emprender- es preocuparse por hacer una idea viable, por elegir el mejor camino que nos conduzca a las mayores probabilidades –medibles- de concretar una idea con éxito.

Se conoce como análisis de viabilidad al estudio que intenta predecir el eventual éxito o fracaso de un proyecto. Cualquier proyecto o empresa que se desee poner en marcha tiene que tener como herramienta principal un plan de viabilidad que deje patente las posibilidades de éxito que aquellas iniciativas pueden tener. No es una simple formalidad burocrática, sino que es una herramienta necesaria para la toma de decisiones estratégica; es una forma de pensar. Es imprescindible llevar a cabo una investigación completa que conduzca al conocimiento de si realmente el proyecto aportará los beneficios que se esperan de él y podrá sobrevivir durante un tiempo razonable.

El proyecto es el instrumento que da sentido, define, concreta y estructura las distintas actividades que queremos desarrollar, enmarcándolas en los fines del plan de gestión y de la planificación estratégica. Y el estudio de viabilidad consiste en algo tan obvio como ver si es posible ejecutar el proyecto y darle la continuidad que precisa.
Para ello, habremos de tener en cuenta los recursos con los que contamos, los que necesitamos y nuestra capacidad para conseguirlos y seguir generándolos en el futuro. Si contamos con esos recursos, el proyecto es viable y podemos ponerlo en marcha; si no hay recursos suficientes o no tenemos claro que seamos capaces de generarlos en el futuro, la decisión más inteligente es descartarlo o aplazarlo.
La viabilidad de una empresa está condicionada al cumplimiento de los cuatro aspectos siguientes:
·         1.-Viabilidad técnica
·         2.-Viabilidad comercial.
·         3.-Viabilidad económica.
·         4.-Viabilidad financiera.

1.-Viabilidad técnica: Hace referencia a aquello que atiende a las características tecnológicas y naturales involucradas en un proyecto. El estudio de la viabilidad técnica suele estar vinculado a la seguridad y al control de lo que vamos a hacer; esto es, a sus características, funcionalidades y propiedades físicas y a cómo lo vamos a hacer. Tendremos que conocer cuál es el proceso de fabricación/realización, los medios técnicos necesarios, los medios humanos que van a intervenir y su cualificación, los materiales necesarios, control de calidad, gestión de residuos, etc. El estudio de viabilidad técnica conlleva resolver la pregunta de si es posible, desde el punto de vista tecnológico, desarrollar eficientemente nuestros productos/servicios.

2.-Viabilidad comercial: Un proyecto es viable comercialmente si justifica la existencia de un mercado para el producto/servicio previsto, y las ventas previstas son realistas con el planteamiento que se realiza de la empresa.

3.-Viabilidad económica: El proyecto es viable, desde el punto de vista económico, si, con los recursos que somos capaces de conseguir, es capaz de generar beneficios y tener una rentabilidad suficiente que compense los riesgos en los que se va a incurrir.

4.-Viabilidad financiera: El proyecto es viable, desde el punto de vista financiero, si no plantea problemas de tesorería y tiene una estructura financiera equilibrada, en cuanto a endeudamiento, solvencia y liquidez. Esto es, si con el dinero que se va a generar (inicialmente, con aportaciones de socios y endeudamiento, y luego con los cobros por las ventas derivadas de nuestra actividad) se puede hacer frente, puntualmente, a los pagos.

El estudio de viabilidad de un proyecto es un elemento inherente a todos ellos. No importa que tipo de proyecto sea, si se trata de una iniciativa de software, un proyecto educativo o uno de construcción. Analizar la viabilidad de un proyecto es más importante que planificar y para poder concluirlo resulta imprescindible llevar a cabo una investigación completa, que conduzca al conocimiento de si realmente el proyecto aportará los beneficios que se esperan de él. No es una simple formalidad burocrática, sino que es una herramienta necesaria para la toma de decisiones estratégica.
Para llevar a cabo el estudio de viabilidad de un proyecto se precisa recopilar información suficiente para:
·         Identificar las limitaciones, restricciones y supuestos.
·         Detectar las oportunidades.
·         Analizar el modo actual de funcionamiento de la organización.
·         Definir los requisitos que configuran el proyecto.
·         Evaluar las distintas alternativas.
·         Llegar a un acuerdo sobre la línea de acción.

Razones para llevar a cabo el estudio de viabilidad de un proyecto

Además del enfoque de sentido común que el estudio de viabilidad de un proyecto aporta a la planificación del mismo, existen muchas otras razones que impulsan a las empresas a comprometerse con su elaboración. La realización de un estudio de este tipo es una buena práctica empresarial y su aplicación puede observarse en todos los negocios de éxito. Las organizaciones que menores cotas de fracaso de proyecto presentan tienen en común el haber dedicado el tiempo y los recursos necesarios a examinar a fondo todas las cuestiones y evaluar su probabilidad de éxito antes de iniciar el siguiente proyecto. Además de minimizar el riesgo, el estudio de viabilidad les ayuda a:
·         Centrarse en el proyecto en sí y obtener una perspectiva más completa de las distintas alternativas.
·         Descubrir nuevas alternativas de negocio o formas de optimizar resultados.
·         Identificar oportunidades de innovar, a través del proceso de investigación.
·         Detectar los signos que advierten de que es mejor no continuar y las razones que justifican esta cautela.
·         Aumentar la probabilidad de éxito al descubrir los distintos factores que, desde el principio, podría afectar al proyecto y perjudicar a sus resultados.
·         Contar con información de calidad para llevar a cabo una toma de decisiones basada en datos objetivos y fiables.
·         Disponer de documentación completa, fruto de la investigación a fondo que la empresa ha llevado a cabo en diferentes áreas.
·         Asegurar la financiación de las instituciones de crédito y otras fuentes monetarias.
·         También contribuye a atraer inversión de capital, uno de los beneficios más aplaudidos del estudio de viabilidad de un proyecto.

Un proyecto empresarial debe de considerar siempre varios aspectos para que sea viable, para seguir adelante o corregir. A continuación se muestran dichos aspectos:

1- Aspectos legales

Uno de los principales factores que puede influir en la viabilidad de un proyecto es la legislación. La normativa puede afectar muchos aspectos del negocio, desde temas de medio ambiente hasta temas de personal, pasando por cuestiones fiscales, del derecho mercantil, etc. Si por diseño el proyecto no cumple una de las normativas y no se puede modificar el proyecto, entonces no será viable legalmente y la viabilidad empresarial estará imposibilitada.
Ejemplos: proceso de producción que emite más contaminantes que lo permitido, restricciones sobre la venta de alcohol (especialmente en Estados Unidos)…

2- Elementos técnicos

La viabilidad técnica de un proyecto es probablemente la más obvia. Si la idea no se puede implementar porque es técnicamente imposible, entonces compromete el proyecto. Puede ser por muchos motivos, porque no exista una solución técnica factible, por problemas de espacio, de abastecimiento, o de mano de obra, entre otros.
Ejemplos: empresa que necesita mano de obra cualificada no disponible en el mercado de trabajo, funcionalidades tecnológicas imposible en el estado actual del conocimiento…

3- Viabilidad de mercado

Una idea de negocio puede ser interesante, siempre que tenga un mercado potencial. Y aquí hay que hacer una diferencia entre el potencial teórico y el real.
·         Algunos proyectos no tienen potencial teórico, es decir que el segmento de mercado al que van dirigidos es demasiado pequeño o incluso inexistente, o hay ya demasiada oferta similar.
·         Pero aun si en teoría hay un mercado teórico, puede que no corresponda con la realidad. En otras palabras, aunque hayamos diseñado el proyecto para un segmento de mercado, puede que los consumidores de este segmento no estén dispuestos a comprar el producto, por distintos motivos (incluido el precio). Por ello muchas veces se hacen estudios de mercado.
Ejemplo de ausencia de mercado teórico: en una reciente película francesa de humor, uno de los protagonistas quería vender agricultura biológica a la población judía de Francia. Un banquero le rechaza el proyecto calculando el mercado potencial que es muy pequeño al tratarse de una minoría de consumidores dentro de una minoría de la población.
Ejemplo de discrepancia entre mercado teórico y aceptación real: el fracaso de la inmensa mayoría de nuevos productos lanzados por las grandes empresas de alimentación y cosmética.

4- Elementos culturales

Podríamos incluirlo en la viabilidad del mercado, pero en una economía globalizada, merece la pena hacer hincapié en el hecho de que un proyecto puede ser viable culturalmente en un sitio y no en otro. Muchos factores pueden influir, como connotaciones de vocabulario, colores, o más simplemente, costumbres de consumo.

5- Variables políticas

Seguimos hablando de comercio internacional. La estabilidad política es un elemento clave en muchos negocios. Por eso la mayoría de las deslocalizaciones se han producido hacia Asia antes que África. Un negocio con fuertes componentes internacionales podría verse afectado por el riesgo político, hasta el punto de ser inviable.
Ejemplo: una empresa europea cuyo mercado principal sea Rusia podría verse privada de todo su potencial por el embargo decidido tras el conflicto ucraniano.

6- Elementos económicos

La viabilidad de un proyecto empresarial a menudo se entiende como su viabilidad económica. Como hemos podido ver, hay más factores en juego, pero es cierto que el objetivo final de crear una empresa es la generación de riqueza, por lo que el elemento económico es fundamental. Si la empresa no va a ganar dinero, no es viable. Pero no todo es la rentabilidad, también hay que fijarse en los flujos de tesorería.
Cabe añadir que la viabilidad económica puede ser relativa. Si un inversor quiere cierto porcentaje de retorno como mínimo, puede descartar proyectos que otra persona aprobaría. Para valorar esos elementos financieros, se suele preparar un plan de empresa.

7- El impacto del factor humano: liderazgo y conocimientos

Para terminar, es muy importante insistir en la importancia del equipo humano que lleva a cabo un proyecto. Las personas son las que hacen la diferencia entre un proyecto que funciona sobre el papel y un proyecto exitoso. Si una persona capacitada, con formación, experiencia en el sector, dotes de liderazgo y aptitud para la gestión coge un proyecto viable según el resto de criterios, es muy probable que sea un éxito. Al revés, si la persona que lo lleva a cabo no es adecuada, el proyecto posiblemente se quede en papel mojado.

De hecho, se suele decir que un equipo de calidad puede convertir en éxito un proyecto medianamente bueno sobre el papel, mientras un equipo mediano puede convertir en fracaso un proyecto excelente en teoría. Tan importante es el factor humano.

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